Los cárteles mexicanos han reconfigurado de manera profunda el mapa del crimen organizado en Estados Unidos, subordinando a pandillas y organizaciones delictivas locales a su estructura operativa, advirtió esta semana el sheriff del Condado de Goliad, Roy Boyd, durante su testimonio ante el Comité Judicial del Senado estadounidense en Washington.
De acuerdo con Boyd, la transformación comenzó a notarse cuando el Cártel del Golfo empezó a distribuir cocaína en diversos condados del sur de Texas, desplazando a grupos criminales locales que históricamente habían mantenido control y autonomía en sus zonas de operación.
“La presencia de los cárteles mexicanos en Estados Unidos ha cambiado cómo funcionan las organizaciones domésticas”, señaló. “Las pandillas callejeras, pandillas de motociclistas y otras organizaciones criminales domésticas han sido relegadas al estatus de meros contratistas y subcontratistas. Como tales, están obligadas a actuar según lo ordenan sus patrones”.
Una red de inteligencia y servidumbre
El sheriff también expuso el crecimiento de lo que describió como una “vasta red de inteligencia” construida por los cárteles en territorio estadounidense, sostenida principalmente mediante el control del tráfico de migrantes que cruzan ilegalmente hacia Texas.
Según Boyd, desde hace aproximadamente una década los cárteles mexicanos controlan por completo el cruce de migrantes en la frontera Texas–México, quienes deben pagar un “impuesto cártel” para ingresar. Una vez dentro del país, muchos de ellos son trasladados a distintos estados para trabajar con deudas que pueden tardar entre ocho y 13 años en saldar.
“Como parte de esa obligación, esas personas deben estar dispuestas a proporcionar trabajo y otros servicios para pagar su deuda”, explicó. “Algunos pagarán traficando a otros extranjeros ilegales; otros moverán personas o drogas entre ciudades. Algunos serán colocados en prostitución forzada o llamados a apoyar logísticamente el movimiento de drogas en las áreas donde residen”.
El testimonio de Boyd forma parte de una serie de audiencias federales enfocadas en examinar el papel de los cárteles mexicanos en el incremento del tráfico de fentanilo, trata de personas y expansión de redes criminales dentro de Estados Unidos. Autoridades federales han reconocido que la influencia de dichas organizaciones se ha extendido de manera significativa en la última década.