Científicos logran editar genes en embriones humanos con una precisión nunca antes vista

La técnica abre nuevas posibilidades para combatir enfermedades hereditarias, aunque también revive el debate ético sobre la manipulación genética de futuros bebés.

Investigadores de la Universidad de Columbia dieron un paso significativo en el campo de la genética al lograr modificar el ADN de embriones humanos en etapas tempranas de desarrollo utilizando una técnica de alta precisión conocida como edición de bases.

El avance representa uno de los esfuerzos más precisos realizados hasta ahora para corregir alteraciones genéticas sin provocar los daños que frecuentemente generaban métodos anteriores como CRISPR. Sin embargo, el descubrimiento también ha reactivado las preocupaciones sobre la posibilidad de diseñar bebés con características seleccionadas antes de nacer.

El estudio fue encabezado por el genetista Dieter Egli, quien destacó que el objetivo principal es comprender mejor cómo corregir mutaciones responsables de enfermedades hereditarias. No obstante, reconoció que la tecnología también podría utilizarse para modificar rasgos físicos o capacidades humanas, un escenario que continúa generando controversia entre científicos y especialistas en bioética.

A diferencia de CRISPR, que corta segmentos completos de ADN para realizar modificaciones, la edición de bases permite cambiar letras genéticas específicas de manera mucho más precisa. Gracias a este método, los investigadores lograron alterar exitosamente genes relacionados con enfermedades cardiovasculares y con la producción de hemoglobina durante el desarrollo fetal.

Los resultados mostraron una reducción considerable de los daños genéticos observados en experimentos anteriores. Sin embargo, los científicos detectaron que algunos embriones desarrollaron lo que se conoce como «mosaicismo», una condición en la que distintas células contienen versiones diferentes de un mismo gen, lo que podría representar riesgos médicos si el embrión llegara a desarrollarse.

Egli subrayó que la investigación aún se encuentra en una etapa experimental y que está lejos de aplicarse en clínicas de fertilidad. Además, señaló que todavía existen numerosas interrogantes sobre los posibles efectos secundarios a largo plazo.

El debate sobre la edición genética en embriones cobró fuerza desde la aparición de CRISPR en 2012 y alcanzó un punto crítico en 2018, cuando el científico chino He Jiankui anunció el nacimiento de bebés modificados genéticamente para intentar conferirles resistencia al VIH. El caso fue ampliamente condenado por la comunidad científica y derivó en una condena de prisión para el investigador.

Especialistas consideran que la nueva tecnología podría representar una herramienta valiosa para prevenir enfermedades hereditarias en procedimientos de fertilización in vitro. Sin embargo, también advierten que su eventual uso para seleccionar rasgos como estatura, inteligencia o apariencia física plantea importantes dilemas éticos.

La empresa biotecnológica Nucleus Genomics, que participará en futuras investigaciones, ha sido señalada por algunos críticos de promover conceptos cercanos a la eugenesia debido a sus análisis genéticos de embriones y sus predicciones sobre posibles características futuras.

Mientras tanto, los investigadores continuarán trabajando para perfeccionar la técnica y reducir los errores detectados. El estudio permanece en proceso de revisión científica, pero ya es considerado un avance relevante en la búsqueda de tratamientos para enfermedades genéticas.

Aunque la posibilidad de crear «bebés diseñados» sigue siendo una cuestión lejana, el desarrollo de estas herramientas confirma que la ciencia se acerca cada vez más a modificar con precisión el código genético humano, un escenario que obliga a replantear los límites éticos de la biotecnología moderna.

Entradas relacionadas

Deja un comentario