Las autoridades españolas informaron que ascendió a 57 el número de personas fallecidas cuyos cuerpos han sido recuperados en las costas de Ceuta, luego de la masiva entrada irregular de migrantes registrada en la ciudad autónoma, considerada una de las mayores crisis migratorias en la historia reciente de la región.
De acuerdo con el gobierno de Ceuta, alrededor de 50 mil personas ingresaron de manera simultánea a territorio español, muchas de ellas cruzando a pie o por mar desde Marruecos. Como consecuencia, decenas de personas perdieron la vida al intentar realizar la travesía.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, suspendió sus vacaciones en las Islas Canarias y se trasladó a Ceuta junto con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para coordinar las acciones de respuesta.
Durante su visita, Sánchez informó que 48 mil 300 migrantes habían retornado voluntariamente a su país de origen, mientras continúan las labores de atención humanitaria, seguridad y control fronterizo.
El mandatario calificó lo ocurrido como un hecho de extrema gravedad y afirmó que la llegada masiva de personas representa una afectación a la integridad territorial de España.
«Lo sucedido rompe la tendencia de reducción de los flujos migratorios irregulares y constituye una vulneración de la integridad territorial de España», expresó.
Como parte de las medidas anunciadas, el Gobierno español solicitó el despliegue de barreras flotantes en la zona fronteriza marítima para reforzar el control del ingreso irregular y facilitar las acciones de vigilancia y repatriación conforme al marco legal vigente.
Sánchez también señaló que las organizaciones dedicadas al tráfico de personas habrían aprovechado interpretaciones de recientes resoluciones judiciales para promover el cruce masivo de migrantes hacia territorio español.
La crisis ha generado reacciones en diversos países de la Unión Europea. Gobiernos como los de Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Polonia, Dinamarca e Italia han solicitado a España reforzar el control de sus fronteras exteriores.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, anunció la suspensión unilateral de la libre circulación con España, mientras que Francia incrementó la vigilancia en su frontera y el presidente de Polonia, Donald Tusk, planteó fortalecer la presencia de fuerzas de seguridad en la zona limítrofe.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reiteró el respaldo de la Unión Europea al Gobierno español y calificó la situación como inaceptable. Asimismo, insistió en la necesidad de frenar los ingresos irregulares, combatir las redes de tráfico de personas y agilizar los procedimientos de retorno conforme a la legislación comunitaria.
En respuesta a las críticas, Pedro Sánchez difundió cifras oficiales de la Unión Europea sobre los flujos migratorios irregulares registrados en distintos puntos del continente. Señaló que Italia contabiliza más de 478 mil ingresos, los Balcanes occidentales más de 340 mil, Grecia cerca de 260 mil y España alrededor de 235 mil, por lo que llamó a mantener la unidad entre los países miembros para afrontar el fenómeno migratorio de manera coordinada.