El único que habría permanecido en la Fiscalía tras la depuración es el llamado “comandante Kiko”. Su continuidad en la institución se atribuye, de manera irónica, a una supuesta consideración humanitaria de parte de Loya, debido a que el excolaborador cercano de Jáuregui enfrentaría diversos problemas de salud, presuntamente derivados de las exigencias y el desgaste de su trayectoria en el ámbito policiaco.
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