La demócrata se convirtió en la primera mujer latina en ocupar el cargo. Su historia familiar está ligada a Tamazunchale, donde su abuelo materno fue propietario de un hotel y centro turístico.
Ciudad de México.— El triunfo de Gina Hinojosa en las elecciones de Texas no sólo representa un cambio político en uno de los estados tradicionalmente republicanos de Estados Unidos, sino que también coloca en el escenario público sus raíces mexicanas, vinculadas con San Luis Potosí.
La demócrata, de 52 años, derrotó al gobernador republicano Greg Abbott y puso fin a más de tres décadas de dominio del Partido Republicano en la gubernatura texana. Con su victoria, se convirtió en la primera mujer latina en encabezar el gobierno estatal y frustró el intento de Abbott de obtener un cuarto mandato.
Hinojosa es hija de Crisanta Guerra Lozano, nacida en la capital potosina en 1954, y de Gilberto Hinojosa, abogado y dirigente demócrata que encabezó el partido en Texas entre 2012 y 2025. Ambos han participado en la defensa de los derechos de los migrantes en Estados Unidos.
La conexión de la familia con México también llega hasta Tamazunchale, en la región de la Huasteca potosina. Allí, su abuelo materno, Luciano Guerra, conocido como Don Chano, estuvo al frente del hotel y centro turístico El Patio, ubicado sobre la carretera México-Laredo.
Además de esa actividad, Guerra promovió la producción de plantas ornamentales en su rancho El Piñal, desde donde impulsó su exportación hacia el Valle de Texas.
Una victoria con mensaje para Texas
Tras conocer los resultados, Hinojosa ofreció un discurso en el que habló de su experiencia como madre y de su compromiso con la educación pública, al destacar que nunca tuvo como objetivo convertirse en una figura política.
“Dios tenía un plan y la gente de Texas también tenía un plan”, expresó.
La gobernadora electa recordó su papel familiar y su confianza en el sistema educativo del estado: “Yo soy una madre de familia. Soy una mamá que ha dado todo por sus hijos, que cree en sus maestros y que cree en las escuelas públicas de Texas”.
También lanzó un mensaje de pertenencia y representación al afirmar: “Pero Texas nos pertenece”.
Aunque el estado ya había tenido mujeres al frente del gobierno, como las demócratas Miriam “Ma” Ferguson y Ann Richards, Hinojosa será la primera mujer latina en ocupar la gubernatura. Además, se convertirá en la primera demócrata en llegar al puesto desde que Richards concluyó su mandato en 1995.
Xavier Becerra también llega a la gubernatura de California
La jornada electoral también favoreció a otro político de ascendencia mexicana. Xavier Becerra derrotó al republicano Steve Hilton y se convirtió en el primer latino elegido directamente para gobernar California.
El antecedente histórico corresponde a Romualdo Pacheco, quien asumió la gubernatura en 1875 cuando era vicegobernador, luego de que Newton Booth dejara el cargo para incorporarse al Senado estadounidense.
Becerra nació en Sacramento el 26 de enero de 1958. Es hijo de padres mexicanos: su madre, María Teresa, llegó de Guadalajara, Jalisco, y trabajó en labores administrativas; su padre, Manuel, nació en California y creció en Tijuana, donde mantuvo vínculos con sus raíces familiares.
Procedente de una familia de recursos limitados, Becerra fue el primero de sus integrantes en concluir estudios universitarios. Se formó en Economía y Derecho en la Universidad de Stanford.
Su trayectoria política comenzó en California, donde ocupó un escaño en la legislatura estatal y posteriormente representó al estado en el Congreso federal durante 24 años, de 1993 a 2017.
Más adelante fue fiscal general de California y, durante la administración del presidente Joe Biden, encabezó el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, convirtiéndose también en el primer latino en ocupar esa responsabilidad.
Al celebrar su victoria en Sacramento, Becerra recurrió a una frase emblemática en español para resumir el resultado: “Sí se puede”.
Los triunfos de Hinojosa y Becerra colocan a dos políticos con ascendencia mexicana al frente de gobiernos estatales de gran peso en Estados Unidos, en una jornada que modificó el panorama político del país.